No podemos ignorarlo. Yo era de las que lo hacía, me levantaba con el tiempo justo como para ducharme, vestirme y salir para llegar a tiempo a la oficina. Para el desayuno no había tiempo, me compraba cualquier cosa en el almacén de abajo. ERROR.
El desayuno es lo primero que le damos a nuestro cuerpo después de un período prolongado de ayuno (si lo piensas bien, mientras dormimos es el máximo de tiempo que nuestro sistema digestivo tiene para descansar), y por lo mismo, tenemos que ayudarlo para que pueda desechar las toxinas del día anterior y cumpla un nuevo día de trabajo digno (por favor, o no?). Hoy día el desayuno es mi momento favorito, el almuerzo también en verdad jaja, pero el desayuno no me lo salto nica.

Lo que he observado, es que es la comida de la que más depende la efectividad de mi digestión. Y pucha que importa y da felicidad cuando la digestión anda bien, cierto?

Estos son algunos cambios que yo fui implementando y hasta hoy, me han resultado bien:

  • Antes de comer cualquier cosa: toma un vaso de agua con limón, o un jugo de pomelo, o agua sola, pero métele líquido a tu organismo. Así le mandamos una ayudita a nuestras tripas para que todo fluya de acuerdo a su ritmo natural y tengamos una evacuación exitosa jajaja. Yo me tomo un juguito de pomelo, una fruta que es casi puramente agua y que según mi experiencia, vaya que ayuda a depurar. Después igual me como a cucharadas la frutita que quedó eso sí...
  • No te lo saltes. Si por esas cosas de la vida, la noche anterior comí mucho y hasta tarde, y al día siguiente amanezco sin hambre, no hay problema, no lo tomo, pero cuando me da hambre, a las 2 o a la hora que sea, me hago un desayuno. Obviamente, esto depende de que la rutina de cada persona lo permita, pero si puedes ser precavido y llevarte tu desayuno si es que no lo tomaste antes de salir, mejor. Todo se trata de cambiar el hábito. A veces las cosas nos dan paja porque nunca las hemos hecho y son desconocidas, pero una vez que lo hacemos y deja de ser nuevo, pierdes esa excusa, es cosa de planificarse.
  • Incluye frutas, es una buena forma de entregarle energía de calidad a tu cuerpo.
    Si eres de esas personas que durante el día cuando le da hambre o se aburre, come fruta, no estarás en tanto problema. Pero si eres como yo, la pobre gente a la que no le nace comerse una fruta, con mayor razón tienes que integrarlo en el desayuno. Imagínate, primera comida del día y ya cumpliste con tu cuota de fruta diaria. Yo de vez en cuando varío y meto frutas distintas, pero por lo general intento incluir frutas mas “digestivas”, como el kiwi o las ciruelas en su época, y me va bastante bien fíjense jaja.
  • Incluye semillas, son fáciles y amigables, no le cambian el sabor a nada y más encima, añaden texturas. En realidad, por esto mismo, las semillas se pueden agregar en cualquier comida, pero como son calóricas, yo prefiero incluirlas en la mañana, así gasto lo que ingerí con lo que me mueva durante el día.

Y por si hay algunos motivados que quieren partir su cambio, aquí les dejo una idea de desayuno que a mí me funciona perfecto, me deja bien llenita para olvidarme del tema por harto rato y más encima, hace que mi digestión lo dé todo y pum, no quieren saber más jajaja ojalá les guste!
Advertencia: No me adjudico la autoría de esta receta, la debo haber leído por ahí y luego mutó a un #DiógeneStyle.

Lo que necesito:

1 mango bien madurito

¼ taza de chía (yo a veces le pongo levemente menos)

1 taza de leche de almendras

Otras frutas a elección

NADA MÁS

Cómo lo preparo?
Muy simple. Esperas a que el mango madure y se ponga bien blandito (y dulce). Cuando lo notas así, llegó su momento. En un bowlsito de cereales (que sea más o menos profundo) pones la chía con la leche y lo dejas hacer lo suyo toda la noche. A la mañana siguiente, la chía ya soltó su gelatinilla, entonces se formó una especie de masa.
Procesas el mango en la licuadora y te va a resultar una crema amarillo-naranja dulce maravillosa, que tú se la echas a la mezcla, cantidad a gusto personal. Yo le pongo como medio mango y congelo el resto para una siguiente ocasión.
Ahora, sacas a relucir tu creatividad y vas agregando a tu gusto. Yo le pongo fruta, cuando ando golosa le pongo plátano, en verano las frutillas, los siempre bien reputados frutos del bosque y lo que se me vaya ocurriendo.
Si algún día tengo que salir temprano y no almorzaré hasta tarde, le agrego granola o muesli cuando ando dulce, o frutos secos cuando ando más sobria jaja, creo yo, que si ya tienes una base saludable y que le va a sumar a tu cuerpo, puedes darte el lujito de aliñar con lo que te guste.

El desayuno no es para contar calorías, es para disfrutar de comer todo lo que me va a hacer funcionar bien cuando parte un nuevo día, así que esperamos que se motiven, lo prueben y les guste!

Hasta la próxima! 

27 agosto, 2019 — Claudia Aspée