En junio del 2012 entré a trabajar a mi primera pega oficial como “ingeniero comercial”, tenía 24 años. No sé por qué, pero nunca me vi haciendo carrera en una empresa ajena. En ese entonces tampoco sabía lo que iba a ser de mí algunos años después, ni que hoy mi pega iba a ser estar escribiendo sobre esto, pero lo que sí sabía era que yo quería viajar. El plan siempre fue ese: “trabajo 2 años, ahorro plata y renuncio para irme a viajar”. Hace tiempo que andaba con el bichito de conocer Europa, así que apenas encontré una pega, empecé a juntar pastita para mi proyecto viajero, sola o acompañada, en dos años más, yo me iba.
Resulta que transmití tanto con el cuento, que en ese camino de dos años hubo una que se anduvo motivando y así fue como se me acopló una de mis amigas del alma, mi partner de viajes, la Ceci. Por suerte! – pienso ahora - porque pucha que lo pasamos bien. Tengo tantas historias de este viaje que siento que tengo la obligación de escribirlas antes de que se me olviden. A veces, cuando leo los cuadernos que rellené estando allá, me doy cuenta de que ya hay cosas que se me han olvidado, y recién han pasado 5 años! Qué me queda pa más adelante? Por eso las quiero escribir, por eso es este blog.


Ella es la Ceci, linda y feliz descansando de una larga caminata en Londres.

En mi forma de ser media insegura y temerosa, la Ceci es de esas personas que me alientan a salirme de mi zona y frente a mi lado responsable y prudente, ella me dice “qué te impooooorta, vamos”, y yo le hago caso. No es que la Ceci esté un poco loca, pero igual sí, y yo amo a la gente loca. Ella fue mi Lola en todas las historias que a vayan a leer de Europa, mi compañera, y hoy ya instalada en Berlín criando a un criaturo hermoso, yo la recuerdo escribiendo nuestras aventuras.


Esta fue la primera cerveza que nos tomamos en el viaje, una tarde muuuy calurosa en Madrid.

Llegado julio del 2014, partimos rumbo a Madrid. Pa qué les voy a decir que el viaje lo planificamos con tiempo, sería una mentira. Lo único en que sí nos pusimos de acuerdo y nos comprometimos, fue en ahorrar, el resto, fue medio improvisado: dos meses antes compramos los pasajes y después un día nos juntamos a hacer una lista con los lugares a los que queríamos ir sí o sí, eran caleta. Los malos augurios de los conocidos que ya habían andado por esos lados eran múltiples, “Europa es caro”, “van a tener que filtrar”, “tienen que calcular como un palo y medio por mes” y así, igual nos metieron miedito. Yo tenía claro que no podía gastarme TODOS los ahorros viajando, porque igual algún tendría que volver a Chile y vivir mientras buscaba pega o decidía qué hacer con mi vida, y la Ceci menos, sabiendo que terminado el viaje se iba a vivir a Berlín. Un día, como un mes antes de partir, nos juntamos en mi casa, fuimos a la plaza a filosofar sobre el viaje e hicimos un pacto: “creámonos jipis”, dijimos, “hagámoslas todas, pero barata” y el resultado de esto fue que en casi 4 meses, conocimos todo lo que quisimos y si sacamos lugares de la lista, fue por cansancio y no por plata. Quizá no comimos pato en París ni anduvimos en góndola en Venecia, pero en 116 días logramos pisar 14 países y 26 ciudades, para ser exacta, y sin gastarnos la millonada que nos habían advertido.

No me pregunten cómo, pero hasta nos dimos el lujo de navegar por tres días por las costas croatas rodeadas de eslovenos. La regata? La perdimos, pero vaya que lo pasamos bien.

Viajar por Europa, mi gente querida, no tiene por qué ser TAN caro. El que quiere, puede hacerla. Por lo demás, a menos que te quieras quedar mucho tiempo en Londres o en los nórdicos, los precios para subsistir son la misma hueá que en Santiago de Chile. Lo más importante que vas a necesitar para poder hacer de las tuyas por las europas, es un poco de organización y planificación mínima. Aquí yo te dejo 6 prácticas que me ayudaron a mí a lograr el sueño: Viajar "ratona pero dignamente" por Europa.

1. ORGANIZA TU PRESUPUESTO: Calcula un presupuesto diario

Yo sé que con esto van a darse cuenta de que en realidad soy una verdadera nerd, pero cuando digo que la Ceci a mí me nutre con su locura, porque la necesito, también reconozco que yo la nutro a ella con mis habilidades organizativas y le doy un poco de estructura. Así funciona un buen complemento. A ver, vamos por parte. 

Para poder tener un presupuesto diario (PD), tenemos que, a nuestro monto total de plata disponible para gastar (PT: Presupuesto Total), restarle los gastos que sabemos que sí o sí haremos.
En nuestro caso, lo primero que hicimos fue dejar clara la cantidad de lugares que queríamos conocer, para saber cuántos traslados haríamos. No es necesario que sea el número exacto, pero sí un estimado, una lista con al menos los lugares que por ningún motivo te vas a perder. Ojo que siempre va a ser mejor aproximar hacia arriba, en el peor de los casos si quitas lugares, vas a tener más plata para gastar diariamente.
Una vez teniendo esta lista, ya sabemos la cantidad de traslados (QT: Cantidad de Traslados) que vamos a hacer, y lo que tenemos que calcular ahora, es un precio promedio para los traslados (XT: Precio Promedio Traslados). Me acuerdo que el nuestro era alrededor de 80 euros. A veces, las menos, viajábamos en avión y pillábamos pasajes por 150 o 160 euros, pero la mayoría de los traslados los hicimos en bus, donde pagábamos entre 30 y 60 euros, entonces le pusimos un promedio de 80.
 
Ahora, teniendo estos dos números, podemos hacer la primera resta. Al presupuesto total, le restamos lo que sabemos que vamos a gastar en “Traslados”. Sería así:
PT – (QT*XT) 
Lo mismo podemos hacer con el gasto en alojamiento. Si vamos a dormir en hostales y/u hoteles, calculamos un precio promedio para los alojamientos (XA) y lo multiplicamos por la cantidad de noches que tiene nuestro viaje (QA). Ahora, nuestro monto total para gastar se reduciría nuevamente:
PT – (QT*XT) – (QA*XA)
 
Una vez que restamos todos los “gastos fijos”, tenemos el total de plata que tenemos para gastar en “vida”, y lo único que nos queda hacer, es dividirlo por la cantidad de días que tiene el viaje (QD). Queda así:
PD = PT – (QT*XT) – (QA*XA)
           QD
Teniendo este número en la cabeza, es mucho más fácil que organices tus itinerarios de viaje, sabiendo que si un día gastas más de lo que puedes gastar diariamente, al día siguiente vas a tener que censurarte un poquito, y convengamos, a nadie le viene mal apretarse un poquitito el cinturón. A la vuelta lo agradecerán.


Organizando tu presupuesto vas a verte cumpliendo tus sueños. Nuestra meta era esta: que nos alcanzara para llegar a Capadocia.

2. ORGANIZA TUS COMIDAS: Cómprate un tupper.

Pienso que este ítem es importante por dos motivos en particular: Uno, en comida y tentaciones es en lo que más plata se nos va sin que nos demos cuenta, y dos, porque ya que vamos a pasar nuestros días caminando y moviéndonos sin parar, más nos vale estar sanitos y bien alimentados.

A qué me refiero con organizar tus comidas? Calcula los días que vas a estar en cada ciudad y trata de comprar la comida justa, haz tus compras en el supermercado (no te imaginas la cantidad de plata que vas a ahorrarte,) y busca alojamientos donde tengas una cocina o un lugar donde preparar tus comidas.

Cuando te recibe un chileno en Dinamarca.

Nuestro plan fue empezar todos los días con un gran desayuno y hacer un gran almuerzo para llevarnos en el tupper (y disfrutarlo a cualquier hora del día y en cualquiera de los parques hermosos que están por todas partes). La rutina era todas las mañanas, mientras se duchaba una, la otra preparaba el almuerzo y cuando cambiábamos, a la otra le tocaba preparar el desayuno que tomábamos antes de salir. Se convirtió en un ritual que aprendimos a disfrutar, el hecho de cocinarse a uno mismo también es amor propio. Nos preocupamos de comer bien, lo que más comíamos eran verduras, nos hacíamos grandes ensaladas con todo lo que se les pueda ocurrir y siempre le poníamos arroz, o cuscús, o espirales, o porotos o cualquier cosa que nos energizara más que sólo una ensalada. A veces, cuando nos lo merecíamos, comprábamos un pan rico y nos hacíamos un sándwich mortal que le llevaba de todas estas mismas verduras y nos hacía querer almorzar desde que terminábamos el desayuno. Además, en la mochila siempre andábamos con alguna fruta o con bolsitas de frutos secos. Al final, no les miento, lo que gastábamos en comida por día, no eran más de 3 euros por cada una. Nada de mal, cierto? Todavía nos quedaba harto para gastar en cervezas.


La última cena (de sobras) antes de dejar Cádiz.

Punto importante a considerar: Aunque tratemos de comprar la comida justa para los días, siempre habrá cosas que sobrarán y que tendremos que llevar de un lugar a otro, por ejemplo el kilo de arroz o fideos a medias, los cereales del desayuno, etc. Finalmente, nosotras anduvimos para todas partes con una bolsa a la que le pusimos “la bolsa despensa” y que se convirtió en parte de nuestro equipaje. Tampoco es tan terrible, al lado de la mochila de un Diógenes, pfff, bolsa despensa era aire.

Un buen almuerzo en el Parc Güell, en Barcelona. Hasta pa salsitas de aliño nos motivábamos.

3. VIAJA EN BUS: créeme que vas a necesitar estas pausas

Sí, quizá no sea la manera más rápida de moverse, pero cabe destacar que en Europa las distancias tampoco son taaan largas. Si te vas a ir de Londres a Italia, claro, en ese caso te conviene un avión, pero para viajes entre países vecinos, a mí parecer, no hay dónde perderse. Personalmente, creo que todo el trámite de aeropuerto es taaan latero, que hay que estar dos horas antes, que siempre quedan lejos de todo, que siempre hay que hacer filas y esperar, etc. Que prefiero demorarme un poco más, pero yendo sentadita en un bus donde me manejan y puedo aprovechar de dormir, leer, escribir, pensar, etc. Por lo demás, los días en cada ciudad eran tan intensos y caminados, que después de 5 o 7 días así, me venían perfecto unas horas de bus sin hacer nada y liberando los piececitos que pucha que lo dieron todo!

En nuestro caso, hicimos gran parte de los traslados en bus y en todas partes funcionó perfecto, no puedo quejarme. Incluso en los tramos en que nos tocó hacer, bus – ferry – bus, como por ejemplo París – Londres, no tuvimos ningún problema. 

Nota: esta opción, obviamente, es para los viajeros que andan con más tiempo, si te vas 3 semanas, no creo que sea una buena idea perder días andando en bus.

4. BUSCA ALTERNATIVAS PARA ALOJAR: Couchsurfing, mi mejor amigo.

Creo que esta fue una de las mejores prácticas que tuvimos en el viaje, decidir quedarnos en casas de personas.
Si bien teníamos conocidos en varias partes de las que visitamos, y no dudamos en usar todos nuestros cartuchos, la decisión que definitivamente nos ayudó a hacer magia con el dinero, fue usar Couchsurfing.
Conocen este portal? La maravilla funciona así: cada uno se hace su perfil, es un perfil bien personal, no es que te pida detalles de tu vida pero sí te hace preguntas, podríamos decir, más filosóficas respecto a la vida. La idea es formar una comunidad entre personas interesadas en conocer otras culturas y lograr un acercamiento y un contacto entre gente que de otro modo, no conectaría.
Una vez que te haces tu perfil, puedes ofrecer un sillón, o cama, o pedazo de suelo en tu casa, para recibir a alguien, o puedes pedirle a alguien que te preste el suyo. Obviamente, cuando andas viajando, eres el que pide, pero el funcionamiento de esta “red social” se basa en la confianza, apostando por que cuando tú puedas recibir a alguien, lo harás.



En Budapest nos recibieron nuestras alter egos con una lasagna a la luz de las velas. Tenían 19 años y eran más despiertas que una. Nos pasearon, nos regalonearon, nos tiñeron los pelos y nos dieron una gran enseñanza de hospitalidad.

Funciona así: en un buscador, pones la ciudad a la que quieres ir y entre qué fechas sería tu visita, y ahí te aparece toda la oferta disponible. Nuestra técnica (con bastantes buenos resultados) fue, 3 o 4 días antes de llegar a una ciudad, buscábamos y le escribíamos a unas 5 o 6 personas, explicando más o menos de qué se trataba nuestro viaje, qué nos interesaba de su ciudad y cuál era, más o menos, nuestra volada. Así fue como conocimos a nuestros alter egos en Budapest, o a Vero y Alessio en el norte de Italia, una pareja española-italiana que nos recibió en su casa con todo su amor y comida, por casi una semana. Lo bonito de quedarse con gente que vive ahí, es que puedes tener una versión mucho más real y no tan turista de los lugares, y tienes la oportunidad de conocer todo desde una perspectiva mucho más local, cosa que siempre es un lujo.

Resumiendo, de esta experiencia, nacieron varias amistades y muchas más anécdotas que ya les iré contando, pero lo que quiero transmitir es que Couchsurfing está 100% aprobado por Diógenes y, sin duda alguna, recomendado*.
(*Advertencia: recomendado en todas partes, MENOS, en Turquía. Otro día les contaré por qué, pero no me digan que no avisé).

Ella es la Vero, una andaluza viviendo en el norte de Italia a quien le vino bien recibir a estas chilenitas cariñosas. Ese día nos llevó a conocer Bassano del Grappa.

5. CAMINA LAS CIUDADES

Comprobado (por mí): no existe una mejor manera de conocer una ciudad que caminándola. El verdadero viajero tiene que aprender a disfrutar los kilómetros andados, es la única manera de absorber la cantidad enorme de estímulos que te entrega un lugar nuevo. Además, en Europa los espacios públicos están tan bien habitados, que es un lujo andar por las calles.

Caminando por Viena fue que nos pillamos de sorpresa
con esta maravilla: Hundertwasser Village.

Bájate un mapa (o consigue uno de papel si es que eres de los míos), localiza en él los puntos que son de tu interés y organiza tus días, ármate recorridos. Si te cansas, no te preocupes, porque la mayoría de las ciudades en las europas están llenas de parques bondadosos perfectos para tomar una siestecilla.

Ya sabes, este es el mejor consejo que te voy a dar, camina las ciudades. Lo que te vas a ahorrar puede que sea marginal, pero lo que vas a ganar a cambio está lleno de valor y no se te va a olvidar.

Diógenes en la caótica Estambul.

6. PIÉNSALO 2 VECES ANTES DE COMPRAR CUALQUIER COSA: vas a tener que cargarlo.

Aquí no hay mucho que explicar. Ten en cuenta que, a menos que mochilees con maleta de rueditas (lo que es bien raro pero cada loco con su tema), todo lo que decidas adquirir se irá directamente a tu espalda.
Yo no lo pensé demasiado y antes de cumplir un mes, ya había comprado una cantidad de libros absurda, libros que por supuesto no quise dejar botados en ninguna parte y se transformaron en mi karma durante el resto del viaje. Con sólo pensar en ponerme la mochila, me ponía mal genio. Y no, no queremos mal genios gratis, la vida ya tiene suficientes complicaciones como para sufrir viajando. Mientras menos cargues, más libre te vas a sentir, así que si hay algo que te puedo aconsejar, sería: cuestiónate bien cada compra que quieras hacer, te aseguro que lo que finalmente compres, va a tener un valor mucho más especial.

Yo, no siguiendo mis consejos y atacando la ropa usada en Parìs.

Eso vendría siendo por hoy, amigos queridos! Espero que si hay por ahí algún viajerito preparándose para conocer el viejo continente, estas ideas puedan serle útiles! Con todo mi cariño, para ustedes,

Diógenes.





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